Antes de arrancar con cualquier pedido, definimos el uso real: qué se transporta, en qué radio, con qué frecuencia y quién maneja. Después viene el armado, la prueba en calle y el ajuste fino. Si algo no cierra, lo decimos en esa instancia y no después.
Los tiempos de respuesta dependen del canal. Para consultas generales sobre etapas, plazos o documentación, escribinos y te contestamos dentro del día hábil. Si ya sos cliente y necesitás una revisión o un repuesto, el taller prioriza esos mensajes primero.
Cómo trabajamos
Antes de hablar de modelos o capacidades, ordenamos el pedido. Así evitamos compras apuradas y ajustamos la bici al uso real: qué se transporta, por dónde se circula y quién la va a mantener.
Nos contás qué llevás, cuánto pesa, en qué radio entregás y si hay escaleras, rampas o ascensores en el recorrido. También si la bici duerme en la calle o bajo techo.
Con esos datos definimos cuadro, tipo de plataforma o caja, sistema de anclaje y si conviene motor asistido. Te mostramos dos o tres alternativas con sus límites de carga.
Se prueba la bici cargada en el recorrido habitual. Ahí aparecen los problemas que no se ven en el taller: frenadas con peso, curvas cerradas, subidas largas o tránsito pesado.
Corregimos posición de manejo, altura de carga y agregamos lo que falte: cinchas, lona, luces, espejos o bandejas internas según lo que transportes.
Explicamos mantenimiento básico, revisión de frenos y cubiertas, y cómo cargar sin desbalancear la bici. Dejamos una guía escrita con los puntos de control semanales.
A las pocas semanas revisamos desgaste y ajustes. Si el uso cambió, adaptamos la configuración. Podés ver casos ya resueltos en recursos o escribirnos por dudas puntuales.
Cada proyecto de CargaPedal arranca con una charla en el taller de San Luis 2145 y termina con una bici rodando por el barrio. Estos son los pasos que seguimos, con los tiempos reales que manejamos y lo que esperamos de cada parte.
Antes de hablar de modelos, medimos. Nos interesa el peso típico por viaje, si la carga es rígida o frágil, cuántas paradas hacés por vuelta y por qué calles te movés. En comercios de última milla como panaderías o viveros, ese relevamiento suele definir si conviene una plataforma trasera, una caja cerrada o un chasis largo. Lo cerramos en una visita de una hora, con planilla en mano.
Con los datos del relevamiento armamos una propuesta concreta: tipo de cuadro, capacidad de carga, sistema de anclaje, caja o soportes, y los accesorios que hacen falta según el uso. Si el reparto es diario y con lluvia, la lona y los amarres elásticos no son opcionales. Si la carga es frágil, ahí entran los soportes a medida. La propuesta llega por escrito y se puede ajustar antes de fabricar.
El armado se hace en nuestro taller de Rosario, con repuestos de stock y sin depender de importaciones. Antes de entregar, cargamos la bici con el peso real que va a llevar en el día a día y la probamos en el recorrido habitual del cliente. Es el paso donde aparecen los detalles: un soporte que roza, un amarre incómodo, un freno que queda corto con carga máxima. Se corrige ahí, no en la calle.
La entrega incluye una puesta a punto de frenos, cambios y presión de cubiertas, más una explicación práctica de cómo cargar y descargar sin desbalancear la bici. Las primeras dos semanas son de seguimiento: si algo no cierra en el uso real, lo ajustamos sin costo. En ese período también definimos el plan de mantenimiento según los kilómetros que hagas por semana.
Una bici de carga que trabaja todos los días pide revisión cada tres o cuatro meses: pastillas de freno, tensión de rayos, rodamientos de rueda trasera y estado de la caja o plataforma. Coordinamos los service en el taller o, si el comercio no puede mover la bici, vamos a buscarla. Los repuestos críticos los tenemos en stock para no dejar el reparto parado una semana.
Los plazos dependen del tipo de armado y de la disponibilidad de accesorios. Un armado estándar suele resolverse en pocas semanas; una caja o soporte a medida suma tiempo de fabricación. Lo que no cambia es el orden: primero entender el recorrido, después construir.